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Introducción:

La importancia y presencia de la salud mental eses cada vez mayor. Aunque algunos aún salud mental con enfermedad mental, cada vez más personas se preocupan por cuidar su salud mental.

El estrés y la ansiedad están cada vez más presentes en nuestra sociedad.
Las causas abarcan desde un sistema capitalista que explota los recursos atencionales a través del «engagement» como objetivo económico o que busca generar «necesidades» a menudo a costa de hacernos sentir inadecuadas o inseguros. Hasta grandes cambios sociales que generan incertidumbre en nuestras relaciones, a nivel político y de supervivencia global.

En este artículo vamos a hablar de la importancia de cuidar bienestar emocional y psicológico así como de varias formas en las que podemos hacerlo. Si te interesa este tema te recomiendo que leas nuestro artículo sobre los 4 elementos clave de una buena salud mental.

 Comprender la Importancia de cuidar la Salud Mental:

La salud mental abarca muchísimo más que los problemas de salud mental. La organización mundial de la salud (OMS) indica que:

«La salud mental significa ser más capaces de relacionarse, desenvolverse, afrontar dificultades y prosperar

Dado el impacto que tiene nuestra salud mental sobre estas capacidades es importante que le prestemos atención. Y tratemos de cuidarla tanto como podamos.

Cuando nos vemos afectadas por altos niveles de ansiedad, estrés o síntomas depresivos es muy probable que nuestras relaciones se vean afectadas de forma negativa.

Es posible que tengamos una percepción distorsionada y perjudicial de nosotros mismos, de los demás o del mundo en general, lo cual podría dificultar nuestra capacidad para funcionar eficazmente en la vida diaria y enfrentar los desafíos que surgen.

Incluso si consideramos que estamos afrontado nuestros problemas de forma eficaz, una mejor salud mental puede ayudarnos a tener una vida más rica y satisfactoria.

Establecer Rutinas Saludables:

Un ritmo de vida caótico y descontrolado puede afectar a nuestra salud mental. Cierto nivel de estabilidad y predictibilidad permite que nuestro cerebro y sistema nervioso se relajen.

Persona durmiendoFactores como el sueño regular son cruciales para una buena salud mentales. Si tu horario laboral lo permite intenta generar una rutina de irte a la cama siempre a al misma hora. Introduce elementos para una buena higiene del sueño.

Introducir algo de actividad física diaria siempre será una combinación ganadora. No hace falta volverse locos pasando dos horas en el gimnasio cada día, con que salgamos a pasear 30+ minutos, estiremos por las mañanas o antes de dormir y no pasemos demasiado tiempo continuado tiradas en el sofá ya obtendremos algunos beneficios.

Si podemos exponernos a cierto nivel de naturaleza y aire libre, ya sea visitando un parque local o paseando por la playa o cerca de un rio de forma regular fomentaremos también un mayor bienestar mental.

Practicar la Atención Plena (Mindfulness):

La atención plena es una herramienta muy poderosa que últimamente ha visto un boom en cuanto a investigación y popularidad.

Puede que suene un poco abstracto pero básicamente se trata de prestar atención a la experiencia que estamos teniendo en el momento. Puede ayudar entender que hay al menos 3 planos de la experiencia a los que podemos prestar atención.

Primero, la que nos traen los sentidos sobre aquello que nos rodea. Podemos observar con atención y curiosidad lo que se encuentra a nuestro al rededor, o prestar atención a los sonidos que nos rodean, los olores que pueda haber presentes o las sensaciones físicas de la temperatura en nuestra piel o el tacto de algo que tengamos a mano.

Por otro lado, podemos prestar atención a nuestra postura y sensaciones corporales. Si dirigimos la atención a nuestro cuerpo podemos observar como estamos posicionados, cómo nos movemos, qué sentimos en las distintas partes. Esto suele ser muy práctico para tener una mayor consciencia de nuestro estado emocional, nuestro nivel de energía y otros datos importantes que a menudo ignoramos por «estar demasiado en nuestra cabeza».

Por último, y no por ello menos importante, podemos prestar atención a lo que ocurre en nuestra mente. La mente a veces es como unas gafas que llevamos puestas sin que nos demos cuenta. Nuestros pensamientos nos presentan una versión de la realidad y a menudo ni nos la cuestionamos. Asumimos que somos lo que pensamos o que por que nuestra mente piensa algo, ese algo debe ser importante o veraz. 

Si somos capaces de observar con curiosidad y sin juicios lo que está ocurriendo en nuestra mente, podremos tomar decisiones más conscientes sobre cómo queremos relacionarnos con el mundo y cómo queremos comportarnos. Así como prevenir ser arrastrados por un bucle de preocupaciones o dejarnos llevar descontroladamente por nuestras emociones.

Los beneficios de practicar la atención plena

Poner en práctica la atención plena puede tener las siguientes ventajas:

  • Desarrollar una mayor capacidad para dirigir y sostener nuestra atención.

  • Aumentará la consciencia sobre como funciona nuestra mente en distintas situaciones.

  • Reducirá el malestar asociado a las conductas de auto-machaque o de actitudes excesivamente críticas.

  • Nos permitirá relacionarnos, con los demás y con nosotras mismas, de una forma más honesta, auténtica y consciente. 

  • Nos permitirá una mayor consciencia de nuestros estados emocionales y por lo tanto tendremos una mayor capacidad a para regular nuestras emociones.

Fomentar Relaciones Saludables:

Tener una red de apoyo es fundamental para nuestra salud mental. No hablamos de cantidad,Dos hombres sentados en unbanco cerca del río hablando hablamos de calidad.

Disponer de amistades o familiares con los que podemos ser nosotras mismas, hablar de lo que sea que nos esté ocurriendo en la vida, tanto lo bueno como lo malo y sentirnos aceptadas y recogidas es un recurso esencial para nuestra salud mental.

A menudo el contacto con otras personas puede suponer un reto si nuestro estilo de apego es el Ansioso o si nos cuesta poner límites. No obstante poder ser auténticos, hablar honestamente de lo que nos pasa y saber pedir ayuda son elementos que siempre nos pueden venir bien.

Expresar nuestras emociones a otros nos va a ayudar de las siguientes maneras:

  • Nos permite re-elaborar e integrar lo que nos ocurre mientras lo vamos poniendo en palabras.
  • Permite a los demás conocernos mejor fortaleciendo así el vínculo que tenemos con ellos.
  • Permite a los demás saber qué necesitamos para estar mejor, y por lo tanto tenemos la oportunidad de recibirlo.
  • Nos hace sentirnos menos solas con nuestros problemas. El aislamiento y la sensación de soledad cuando estamos tristes o asustados pueden agravar mucho el malestar.

Además varios estudios sobre felicidad indican que no sólo el tener un red de apoyo si no participar activamente ayudando a otros o en tu comunidad forman parte de los pilares básicos de una vida satisfactoria.

Priorizar el Autocuidado:

A veces en la vida aprendemos que tenemos que estar cuidando y responsabilizándonos por los demás todo el tiempo. Tenemos que estar «cumpliendo» con todo lo que sentimos que se espera de nosotros.

Tenemos que estar a 100 con el trabajo, darlo todo por ese familiar enfermo, ir al gimnasio todos los días 2 horas para tener ese cuerpo perfecto, escribirle todos los días a nuestra madre aunque no nos apetezca, etc.

En resumen, hay una serie de exigencias que tenemos que cumplir aunque ello signifique pasar por encima de cómo nos sentimos, de nuestras necesidades y de nuestro nivel de energía.

Sintiendo que nos «yo puedo con todo», que «descansar es de débiles» o que «no quiero ser egoísta», nos olvidamos de nosotros mismos. Esto no es sostenible en el tiempo.

Cuando no paramos y vamos dando más de lo que tenemos o realmente queremos nos acabamos desgastando o quemando. Muchas personas acaban manifestando elevados niveles de ansiedad, depresión o ataques de pánico tras periodos vitales en los que se han estado exigiendo a niveles altísimos durante demasiado tiempo.

Persona relajándose en una bañera

Así que, prioriza tu auto-cuidado, toma consciencia de cómo estás (la atención plena ayuda aquí) y date lo que necesitas. Permiteté parar y no hacer nada, decir «no», cuestiónate el nivel de exigencia que te pones.

Es muy probable que lo que de verdad se espera de ti no esté al nivel que tu crees, que te estés haciendo responsable de cosas que escapan a tu control o que puedas delegar ciertas responsabilidades con las que estás cargando.

En cualquier caso evalúa aquello que te está chupando la energía y planteáte si puedes quitarte peso de encima de los hombros. Estar descansada, atender a lo que te hace daño y pedir ayuda son elementos absolutamente necesarios para poder seguir funcionando sin «reventar» en algún momento.

 

Buscar Apoyo Profesional:

A pesar de nuestras mejores intenciones y esfuerzos, hay veces que encontramos dificultades a la hora de cuidar de forma efectiva nuestra salud mental.

En estos casos buscar ayuda profesional puede ser increíblemente efectivo. Una mirada externa informada puede darnos las pistas que necesitamos para comprender qué elementos de nuestra vida se nos están «atascando» e impidiendo que podemos escuchar bien nuestras necesidades y darles el peso que necesitan.

Si te interesa, puedes contactar con nosotras a través de este enlace.

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